* Nublado matutino *
Jueves 9 de noviembre, 2006.
Estúpido clima que no tiene congruencia alguna. Ayer un sol veraniego que se dedicó a calentar durante las hora que quizo, y hoy solo nubes, nubes y más nubes. Un poco de niebla, pero en si, nubes que no dejan ver lo que tras de ellas brilla.
Siempre he sido una pérsona de climas fríos, me gusta disfrutar el viento y más la lluvia que siempre encuentra la manera de alegrarme cuando cae. Sin embargo, creo que por fin estaba disfrutando el sol y ese calor corporal que antes no sabía apreciar y disfrutar en mi.
Tal vez esa nueva percepción del calor se deba a que este verano me la pasé encerrada en dos oficinas y mi único encuentro con él fue a mi bendita hora de comida. A ese encierro forzado al que en algún momento todos nos vemos obligados a soportar. El sol que yo quería por fin me dejó claro que ya no está ahí, y que es momento de buscar nuevas direcciones... Creo que cada quién tiene un sol construído que lo mantiene vivo y con una dirección en la vida.
Muy seguramente por eso el sol no ha sido siempre de mi agrado, porque todos los que yo he construído y tratado de mantener, encuentran la manera de encantarme y dejarme en el momento en que mas los disfruto. Tal vez sea porque tardo en aceptar que me resulta placentero ese rayo de sol que llega al poro de piel y entra sin pedir permiso al cuerpo, dando una sensación cariñosa que es imposible evitar. Eso no me gusta, lo que es imposible de evitar, lo que se va de mis manos, lo que me deja atrás.
Por eso disfruto tanto el frio, porque hay manera de quitarlo, de olvidarlo. Porque depende de mi y de nadie más, porque dura los instantes que yo quiero y de una u otra forma encuentro las posibilidades de controlarlo. Porque el frio me hace sufrir solo hasta donde se lo permito.
Estúpido clima que no tiene congruencia alguna. Ayer un sol veraniego que se dedicó a calentar durante las hora que quizo, y hoy solo nubes, nubes y más nubes. Un poco de niebla, pero en si, nubes que no dejan ver lo que tras de ellas brilla.
Siempre he sido una pérsona de climas fríos, me gusta disfrutar el viento y más la lluvia que siempre encuentra la manera de alegrarme cuando cae. Sin embargo, creo que por fin estaba disfrutando el sol y ese calor corporal que antes no sabía apreciar y disfrutar en mi.
Tal vez esa nueva percepción del calor se deba a que este verano me la pasé encerrada en dos oficinas y mi único encuentro con él fue a mi bendita hora de comida. A ese encierro forzado al que en algún momento todos nos vemos obligados a soportar. El sol que yo quería por fin me dejó claro que ya no está ahí, y que es momento de buscar nuevas direcciones... Creo que cada quién tiene un sol construído que lo mantiene vivo y con una dirección en la vida.
Muy seguramente por eso el sol no ha sido siempre de mi agrado, porque todos los que yo he construído y tratado de mantener, encuentran la manera de encantarme y dejarme en el momento en que mas los disfruto. Tal vez sea porque tardo en aceptar que me resulta placentero ese rayo de sol que llega al poro de piel y entra sin pedir permiso al cuerpo, dando una sensación cariñosa que es imposible evitar. Eso no me gusta, lo que es imposible de evitar, lo que se va de mis manos, lo que me deja atrás.
Por eso disfruto tanto el frio, porque hay manera de quitarlo, de olvidarlo. Porque depende de mi y de nadie más, porque dura los instantes que yo quiero y de una u otra forma encuentro las posibilidades de controlarlo. Porque el frio me hace sufrir solo hasta donde se lo permito.
Desgraciadamente, cada día que pasa ratifico que yo estoy hecha solo para controlar el frio, y no para disfrutar el calor...
mi todo * alejandro fillio y fernando delgadillo

2 Comments:
...hermoso!
Saludos!
amiga!!! que hermoso pensamiento, me hizo recordar muchas cosas y entender otras :)
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